Un cambio que insistías para que ocurriera, llega como un efecto colateral inesperado. Como el despeje de un defensor que aterriza en el área para coincidir con la cabeza del 9.
Esa persona que tenías en backlog (nunca mejor aplicado) rompe en la escena tuitera tras una confesión sincera de tus más íntimos deseos de (otoño) invierno.
Te reencontrás con una nueva versión de vos mismo (por más ilógico que suene) cuando le pusiste nombre y apellido al problema, pero la solución parecía más complicada que entender 'Primer'.
Es como la ilusión óptica de los puntos negros que aparecen cuando no los mirás. Como el principio de incertidumbre aplicado a la vida cotidiana. Como el no-look-pass de Ronaldinho mirando a Iniesta y pasando a Messi.
Voy a tratar de no mirar para La Plata.
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