7 de junio de 2022

Contando ovejas

Tuve un brusco sueño a las 5AM, del cual me desperté algo sobresaltado. Soñé que entraba en tu casa con un excusa oníricamente inverosímil, solo para cruzarte, verte de cerca y saldar cuentas con las incertidumbres que me abruman desde noviembre pasado.
Casi de inmediato le bajé el precio, porque ya no tenes la fuerza de antes. Estos sueños que siguen sucediendo son espasmos involuntarios que arrastro de una época muy difícil que atravesé hace unos meses. Pero ya no tiene que ver con vos, ni con tu individualidad. Hoy más que nunca son ecos y reflejos de mis propias inseguridades y complejos, pero que vos acentuaste obviamente (algún mérito tenés todavía).
Pero la sensación angustiante en el pecho no se iba y derivó en un insomnio matutino de lo más molesto. No pude contener los pensamientos y empecé a relacionar todo con esta nueva frustración que me toca transitar. Y siento como se desdibujan los bordes de tu ser para fundirse en un nueva forma. Empiezo a sentir y comprender las secuelas de tus acciones y a poder separarlas de la persona. Asimilo finalmente algo que sé hace rato: no eras tanto vos en sí, sino cómo se proyectaba en mí toda esa frustración.

Quizá no tenga cara y sea sólo una silueta.