22 de noviembre de 2015

Puertas

Sabía que un día iba a tener que cerrar todo. Esas puertas que abrí alguna vez, esas que quise abrir, esas que dije "uhh tengo que abrirla!", esas que abrí, cerré y volví a abrir, esas que no abrieron, esas que costó muchísimo y me enorgullezco de haber abierto y esa puerta que siempre abrí con diferentes llaves pero llevaba al mismo lugar. Las tengo que cerrar. Hoy las cierro. Porque encontré una puerta diferente. No es muy distinta a simple vista, pero me lleva donde quiero estar y tengo la llave.

19 de agosto de 2015

10

Todavía no entiendo que me pasa. ¿Será pasajero acaso? No lo sé. Pero tenes que volver. Volver a gambetear, a hacer de las tuyas, volver a sobresalir entre el resto mostrando quien verdaderamente es de oro. Calzate la 10 de nuevo y la cinta de capitana, y comanda este corazón hasta que me quede sin aire para respirar. Ponete la 10, la que siempre fue tuya.

26 de junio de 2015

Urquiza

Todos los días cruzo a pie la vía del tren Urquiza que conecta las estaciones de Lemos y Lacroze, y también todos los días experimento la misma sensación. Algo difícil de explicar que trataré de poner en palabras a continuación.
Quizás el desencadenante de este fenómeno sea el miedo a la muerte, o esa incertidumbre que nos genera el hecho de no saber que hay más allá, una vez que el cuerpo se transporta a otra dimensión para no volver. Todos los días es igual. En realidad miento, no todos los días es lo mismo. Sólo se manifiesta aquellos días en lo que mi llegada al cruce ferroviario coincide con la llegada del tren y decido cruzar con la barrera baja. Ahí es cuando sucede. De repente en mi cabeza aparece esa sensación, extraña al principio y cotidiana hoy en día, en la cual mi conciencia se desliga de mi cuerpo despertando una serie de pensamientos que desembocan en uno. Siempre el mismo.
Empiezo pensando "¿Que me pasa?", "¿Es normal sentirme fuera de mi cuerpo?", para luego pasar a "¿Me habrá pisado el tren?", "¿Estaré vivo o muerto?".
Finalmente logro cruzar al otro lado y la conciencia vuelve a mi. Me siento entero de nuevo, como todos los días antes y después de cruzar la vía. Nunca durante. Pero los pensamientos no terminan ahí. Y ¿Si acabo de morir y no me doy cuenta? ¿Acaso alguien dijo alguna vez como debe sentirse estar muerto? Definitivamente no. Entonces puedo estar muerto. Todos podemos estar muertos. Vos, yo, todos. Muertos en mundos paralelos, productos de infinitas bifurcaciones que coexisten en el espacio-tiempo de algún modo que quizás nunca podamos comprender.
En uno de esos mundos mis padres me lloran al costado de la vía, mientras la gente se congrega para saber que fue lo que pasó. En otro, mi padre se embriaga en un bar durante el aniversario de mi muerte para ayudarse a olvidar. En un tercero, mi mamá conserva intacta mi habitación para recordarme hasta el día de su muerte, donde los mundos volverán a bifurcarse hasta el fin de los tiempos. En alguno de esos mundos, me lloras vos. En otro, soy yo el que te llora a vos. En todos esos mundos, ocurren en simultáneo millones de vidas. Millones de acciones. Millones de vos y yo. Millones de mundos en los que nos encontramos y millones en los que no. Millones y millones de mundos donde el tren Urquiza pasa una y otra vez. Millones en un sentido y millones en otro. Y millones de veces me pisa. Millones de veces me salvo. Espero que hoy sea una de ellas.

17 de junio de 2015

Arabella

Yo me pregunto: ¿Que haces en mi vida? Es decir, ¿que clase de dios te puso en mi camino? O más bien... ¿A quien tengo que darle las gracias?
Creo en las casualidades. De hecho, existen. Pero esto no pudo ser casualidad... Quiero decir, causalmente me cambié de colegio, casualmente conocí a Nico y nos hicimos amigos, casualmente me prestó su MP4 para pasarme música, casualmente había temas de Arctic Monkeys, casualmente me hice fanático de ellos, casualmente me enamoré a primer oído de "Love is a Laserquest", que causalmente vos tradujiste de manera perfecta, y casualmente en esos días habilitaste los comentarios en el blog, causalmente me leíste y casualmente estoy aca escribiendote.
Te amé entonces, cuando vi tu foto hace años.
Te amo hoy, contando los días para volver a verte.
A.

4 de marzo de 2015

Auténtico

A partir de hoy, asumo el compromiso de ser honesto y auténtico en mis relaciones. Les contaré cómo me va.